lanzar un producto

Cómo lanzar un producto y no agonizar en la definición

El sistemático proceso de supresión de innovación

Los proyectos son una consecuencia, en general lejana pero consecuencia al fin, de una idea. Todos lo sabemos. Sin embargo, una vez que comenzamos a definir la idea para transformarla en un proyecto, caemos en un proceso que busca superar los obstáculos que surgen continuamente al momento de replantearse las cosas una y otra vez. Esto puede ser positivo, ya que demuestra la agilidad y la dinámica del equipo emprendedor para adaptarse a las contingencias y, a pesar de las mismas, avanzar. Sin embargo, también puede representar un vicio muy común a la hora de impulsar emprendimientos innovadores. Intentamos validar por todos los medios las presunciones planteadas. Como estas presunciones, relacionadas con un paradigma disruptivo (por tratarse de un proyecto innovador), resultan “ilógicas”, vamos quitándolas progresivamente y las sustituimos por otras más realistas. Así, se esfuman la innovación y la disrupción que conlleva la idea original transformando el proyecto en algo que se sostiene en sí mismo desde el PowerPoint o desde el Excel. Pasa a ser un producto o un servicio que no genera ruido en la audiencia, ya sean potenciales clientes, partners o inversores. Logramos transformar nuestro proyecto en uno más. Consiguió perder toda innovación.

Durmiendo con el enemigo: la incertidumbre

En base a nuestra experiencia, estamos en condiciones de afirmar que el grado de incertidumbre, duda y temor por parte del equipo emprendedor es proporcional al tiempo transcurrido entre la idea innovadora, el momento Eureka!, y lo que podríamos denominar etapa de definición. Cuanto más tiempo nos demande definir el qué y el cómo, más dudas surgirán, más temores aparecerán y más inseguros se sentirán los emprendedores con respecto al éxito del proyecto. ¿Por qué? Entre otras cosas, los focus groups casuales e inevitables, generalmente desarrollados en entornos familiares, cuestionan la innovación (obviamente por desconocer un paradigma que todavía no existe). También, la búsqueda de fondos de inversión empuja a los emprendedores a bajar la aversión al riesgo relacionando riesgo con innovación.

Atención: con esto no queremos decir que si el tiempo dedicado a la etapa de definición es corto las incertidumbres serán mínimas. En un emprendimiento, ¡las incertidumbres y los miedos están siempre! Está en la capacidad del emprendedor saber administrar su negocio en este escenario.

Dicha incertidumbre podríamos decir que es escalable ya que las nuevas presunciones estipuladas se basan en otras presunciones no comprobadas. A mayor tiempo de definición, más presunciones apoyadas sobre presunciones que a su vez se apoyan sobre otras y así hasta formar una especie de castillo de naipes de afirmaciones realizadas bajo sustentos teóricos arbitrariamente seleccionados.

El Producto Mínimo Viable

Se podría dar el escenario ideal donde, al llegar el momento de la verdad, TODAS las presunciones realizadas se validen satisfactoriamente y se confirmen todos los pensamientos del equipo emprendedor. Raramente se logre. Frente a ello, y reconociendo que los recursos que se destinan para un emprendimiento generalmente son sumamente escasos, y que el tiempo de los emprendedores es altamente valioso, debemos implementar una metodología de trabajo donde las presunciones realizadas puedan ser validadas lo antes posible. En definitiva, acortar y fusionar las etapas de definición, desarrollo e implementación para poner a prueba lo que creemos a priori una realidad.

Eric Ries (https://twitter.com/ericries), en su metodología Lean Startup (http://theleanstartup.com/), propone lanzar lo que él denomina un Minimum Viable Product (MVP) y a partir de allí experimentar funcionalidades y diseños que permitan testear los comportamientos de los usuarios para validar las presunciones que el equipo emprendedor realiza. El MVP no es un prototipo. El prototipo sirve para validar la solución técnica. El MVP es el producto mínimo que representa el concepto sustancial del proyecto. Debe desarrollarse e implementarse en poco tiempo, digamos 3 meses. Ese MVP será nuestra plataforma para validar las presunciones. Nuestra primera versión. El laboratorio donde se volcarán las funcionalidades que entendemos fundamentales para los usuarios. El objetivo es publicar permanentemente funcionalidades nuevas y ponerlas a prueba.

The Lean Startup Framework

Ahora bien, si se cumplen con los pasos de desarrollo e implementación del MVP, y se ponen a prueba nuevas funcionalidades de forma sistemática y continua, pero el equipo no dispone de la capacidad de registrar los comportamientos de los usuarios, ni sabe analizar o comprender qué dicen los usuarios con sus acciones, tendremos un MVP inútil.

El framework propuesto por Ries en The Lean Startup se basa en un ciclo compuesto por: a) la construcción de una idea para transformarla en un producto; b) la medición de los comportamientos de los usuarios; c) el análisis de los datos obtenidos y d) el aprendizaje necesario para adaptarse.

Seguramente en otro momento ampliaremos más sobre cada unao de los componentes del framework. Por ahora, es importante reconocer que las startups, principalmente las startups basadas en aplicaciones tecnológicas innovadoras, se desenvuelven en un entorno totalmente diferente a las demás compañías. El grado de incertidumbre es muy alto. No debemos caer en las penumbras de la definición estipulando assumptions sobre situaciones que lejos están de ser claras y previsibles.

En conclusión, el mensaje de este post es:

“Emprendedores, inicien sus proyectos AHORA!!! Pónganlos a prueba constantemente. No existe un launch day en la web. Todos los días son launch days”.

Juan Ozcoidi (@ozcoidi)
itBAF