producto perfecto

El producto perfecto o “cómo hacer para no lanzar mi empresa”

En el día de ayer desarrollamos el primer workshop del 2013 en itBAF. La idea fue salir un poco de los seminarios unidireccionales de los cuales estamos acostumbrados en el ecosistema emprendedor y donde nosotros también hicimos nuestro aporte durante el año pasado (organizamos 5). El objetivo hoy es aportar conocimiento desde otro formato, otra propuesta, donde los emprendedores tomen un rol mucho más activo. En definitiva, y teniendo en cuenta que nadie es dueño de la verdad, crear una atmósfera participativa, exploradora y constructiva a partir de la cual podamos obtener herramientas y recursos útiles para el desarrollo de empresas.

Y en el encuentro de ayer (en Areatres, Buenos Aires) surgió algo que, en realidad, confirma lo que veo cotidianamente en la gran mayoría de las startups tecnológicas: para los emprendedores, el producto es lo MÁS IMPORTANTE. Allí centralizan sus ventajas competitivas. En segundo lugar, ubican al equipo de trabajo y, por último, a los clientes.

¿Cómo llegamos a esta conclusión? Fácil, a través de una encuesta donde preguntábamos:

¿Cuál crees que es, o que va a ser, tu mayor ventaja en relación a tus competidores? (Marca sólo una opción).

  • Producto/Servicio.
  • Equipo de Trabajo.
  • Clientes.

De nuevo, el resultado de la encuesta confirmó lo que se ve permanentemente en el día a día. Tanto con los emprendedores con los que trabajamos como con los que me junto a tomar un café. Paradójicamente, todos tienen presente el concepto de MVP impulsado por The Lean Startup. Sin embargo, estos preconceptos dominan el proceso de desarrollo:

  • El producto debe reunir al menos todas las funcionalidades cubiertas por los productos de la competencia que ya existen en el mercado.
  • Las capacidades del producto deben al menos cubrir las expectativas de los fundadores.
  • Se debe lanzar un producto 100% libre de bugs.

Ahora, analicemos estos puntos uno por uno.

El producto debe reunir al menos todas las funcionalidades cubiertas por los productos de la competencia que ya existen en el mercado

La mayoría de los emprendedores proponen propuestas de valor innovadoras. Visualizan una oportunidad de negocio en un sector donde se puede ofrecer una mejor solución frente a un problema determinado. Hay, o puede haber, una mejor opción frente a lo que existe. Aun así, muchas veces invertimos dinero en “copiar” todas las funcionalidades que propone lo que destacamos como obsoleto para, a partir de allí, sumar lo que consideramos como diferencial. Se asume que las funcionalidades de una aplicación agregan valor por sí mismas. En mi opinión, el valor está en la solución integral reconocida y utilizada por nuestros clientes. La funcionalidad que no se usa, resta. Y si la competencia presenta un producto con funcionalidades no utilizadas por los usuarios, tenemos la gran oportunidad de diferenciarnos con una propuesta superadora simplemente quitándolas de nuestro alcance.

Las capacidades del producto deben al menos cubrir las expectativas de los fundadores

A ver si nos entendemos: nosotros no somos usuarios representativos de nuestros productos. Nunca. Y menos cuando iniciamos el proceso de desarrollo. Es simple: toda aplicación presenta una curva de aprendizaje que nosotros, los dueños de los proyectos, la comenzamos a transitar desde la etapa de definición. Entonces, a medida que avanzamos, es lógico que nos encontremos con la necesidad de incorporar nuevas funcionalidades que cubran nuestras expectativas (expectativas desarrolladas gracias a la experiencia y al uso “mental” de la aplicación). Ahora bien, los usuarios reales, nuestro target, van a comenzar a utilizar la aplicación cuando lancemos. Sus necesidades van a ser las necesidades de un usuario principiante. Quizás, con el correr del tiempo, demanden las funcionalidades que nosotros habíamos anticipado antes de lanzar. Si eso sucede, ¡perfecto! La tecnología nos permite actualizar permanentemente nuestra aplicación.

Se debe lanzar un producto 100% libre de bugs

Olvidémonos de esta utopía. Ningún producto tecnológico está 100% libre de bugs. Obviamente, no lo estará en la primera versión. Pero tampoco se logrará con las versiones posteriores. Sí, debemos preocuparnos por tener una versión funcional que cubra las expectativas de nuestros clientes. Y aceitar un proceso de aseguramiento de la calidad el cual nos permita solucionar lo más rápido posible el reporte de algún error.

Dicho esto, aprovecho para agradecer a los que asistieron al workshop. Seguramente, este año vamos a realizar varios workshops más, cada uno enfocado en un aspecto en particular. ¡Seguimos en contacto!

Juan Ozcoidi
CEO itBAF
@ozcoidi